Como suele hacerse en México con las decisiones que podrían ser impopulares, el viernes pasado, justo un día antes de la final de la selección mexicana por la medalla de oro y de las expectación que generan los últimos momentos de los Juegos Olímpicos, Dionisio Pérez-Jácome, director de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, anunció que se efectuaría un “rescate” de la banda 2.5 Gigahertz, cuya concesión pertenecía, en su mayoría, a la empresa MVS (Multivisión).En el estupor mediático de las olimpiadas, pocos repararon en la importancia de esta medida. Este jueves 15 de agosto el presidente de Multivisión, Joaquín Vargas, dio una conferencia de prensa en la que ventiló una extorsión de parte del gobierno federal en el caso de su concesión y plan para ofrecer un servicio de banda ancha que permitiría la transmisión de datos en dispositivos móviles al doble de velocidad y a la mitad de precio para hasta 55 millones de mexicanos.