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La otra cara del barro

Escrito por Estudiantes de la Licenciatura en Comunicación Intercultural . Posted in Reportaje

Foto David E. AguilarAl caminar por la comunidad de Amatenango del Valle, se pueden apreciar distintas escenas que fácilmente pueden dar un pequeño tour por ésta. Por un lado, se observa a mujeres caminando por las calles, con ese vestuario tan típico que las distingue y por otro, mujeres en el patio de su casa trabajando el barro para empezar a crear arte.

 

Deambulando por la carretera pueden verse esas artesanías tan brillosas: lacas, maceteras pintadas o más bien manchadas con acrílico, hongos, ranas y demás objetos llamativos y dignos ejemplos de artesanías de barro, pero con una pequeña característica: No son piezas de Amatenango del Valle.

Esto puede llegar a generar confusión entre el turismo, ya que se puede confundir la alfarería propia con esas piezas llamativas elaboradas en serie, provenientes de otros lugares: Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Puebla, entre otros estados de la república, transportadas en camiones de carga.

Años atrás, las piezas que se exhibían en esa zona llamada el portal, eran ejemplos de la alfarería propia de Amatenango del Valle.

El problema se hace más grande
Sobre el tema de las artesanías externas existen diferentes puntos de opinión; por ejemplo, para las artesanas tradicionales, que elaboran piezas de barro propias de Amatenango del Valle, sí representa una problemática.

“Nos está afectando, también, ese tipo de trabajo que les están viniendo a dejar porque ya la gente no le gustan las palomas; sino, los tipos de macetas de Michoacán, ya no compran”. Comentó Simona López, líder del grupo de alfareras Bantzaan, “la gente antes cuando no llegaba a vender ese camión entraban a buscar palomas en la comunidad” señala doña Simona López.

Por otro lado, el antropólogo Ramón Bautista, habitante de la comunidad, y elaborador de artesanía tradicional, junto con su familia, menciona:

foto Eduardo Zavala 2“Aquí la imagen de la cerámica propia de se está quedando en el olvido (…)Por comprar productos de otros estados, me imagino que debe tener un costo menor que puede doblar el precio y tienen más ganancias, eso visualizo.”

Y es que anteriormente, relatan los artesanos, el turista veía cómo se quemaban las piezas a cielo abierto; entraban a conocer la comunidad; apreciaban cómo se trabaja, se esculpía y se creaban estas piezas artesanales.

Entonces, el fenómeno no sólo se estaría deteniendo en lo económico, sino también entraría en el terreno de lo cultural, de la pérdida de identidad, de una gran parte de la comunidad.

Sin embargo, la argumentación de los alfareros que conservan las prácticas tradicionales se inclinan hacia un aspecto conflictivo, que perciben como una problemática.

¿Quién ofrece asistencialismo?
El Museo de Artes Populares de Chiapas, es un órgano encargado de propiciar un espacio para jóvenes, artesanas, creadores y promotores de la cultura de todo el estado de Chiapas, el cual trabaja con el Consejo Nacional para la Cultura y Las Artes (CONACULTA).

El director, Mariano Pérez Ruíz, plasma que este fenómeno tiene que ver con un aspecto de globalización, y que no es sólo propio de Amatenango del Valle.

“No solo ocurre en Chiapas este fenómeno; yo trabajo a nivel nacional y me dicen que hay quejas también en Puebla, que ya hay palomas de Amatenango del valle en Puebla; es el mercado nacional el que se está abriendo a eso se ha dedicado lo que es el fondo nacional de fomento nacional CONACULTA.”

La misma dirección nacional de Culturas Populares, se ha encargado de gestionar encuentros entre artesanos de diferentes partes del país, lo que ha permitido el intercambio de conocimientos.

“Llevamos a las mujeres a los encuentros nacionales para que convivan, compartan sus experiencias vivan, cómo se hace la alfarería en Puebla, en Oaxaca en todo, entonces entre ellas ya hay exposiciones, mira yo tengo un aparador allá en Chiapas no te gustaría llevar, ah sí como no, entonces yo me llevo una así, se están haciendo intercambios desde mi punto.”

foto Eduardo Zavala

Asimismo, Pérez Ruíz plasma que también existen reclamos de la comunidad, porque las ventas son bajas, además, las grandes maestras artesanas, no se encuentran en las orillas de la carretera.

Quizás estos aspectos influyan en optar por las ventas de artesanías externas, y no mostrar lo tradicional, pero ¿qué dicen al respecto las vendedoras de este tipo de piezas de barro?

En una entrevista que se realizó a una de varias vendedoras, ubicadas en locales en orilla de la carretera, la cual fue en off de record para quedar en anonimato y a la cual llamaremos Sofía. Ella mencionó puntos que a su criterio argumentan el por qué de la elección de artesanías externas, y el por qué el gusto de los turistas hacia ellas.

En primer lugar un factor que influye es la resistencia de las piezas. Las artesanías externas, son más resistentes en comparación a las locales. Sofía mencionó que el material con el que se elaboran las piezas de barro de la comunidad es más frágil y fácil de romper.

A ella no le agradaría la idea de que un día, un cliente le reclame porque una de sus piezas se rompió con facilidad; es por eso que opta por ofrecer el otro tipo de pieza, el cual ya viene barnizado con chapopote, por lo cual lo hace más resistente.

Sofía a pesar de vender artesanía externa, también sabe elaborar las piezas tradicionales. Es por eso que ella conoce la gran competencia que hay en la elaboración de piezas locales, lo cual ha influido en cambiar a la alfarería externa.

A esto, se le suma que los colores que regularmente se usan no son muy vivos o llamativos en contraste con las artesanías externas que cuentan con colores muy fuertes, que es lo que al gran turismo que llega a la comunidad, le agrada.

A pesar de eso, “Sofía” intentó darle un toque más colorido a la artesanía tradicional, pero resulta que el precio al que las vendía no era redituable:

“Nosotros que decoramos de manera diferente, pues no porque no te lo pagan, entonces yo salgo perdiendo.”
Estos puntos engloban un aspecto que se inclina a que todas necesitan vender para sobrevivir. La alfarería más que ser una forma de expresión artística, es principalmente una actividad económica.

“Es de como dijera mi papá, todos queremos comer (…) tuve que buscarle otra cosa que, probablemente mis compañeras no lo tengan y que sea comercial a mí; no dejo de vender de vender barro de aquí, porque, no le miento sale, no como salen los soles, pero salen” reiteró “Sofía”.

Varias mujeres que cuentan con locales a la orilla de la carretera, en la comunidad, sólo se dedican a comprar y vender las artesanías, incluso las locales.

foto Eduardo zavala 1Además, cada una de ellas tiene sumo cuidado con guardar piezas nuevas, para que no sean copiadas por las demás.
Si bien, “Sofía” muestra sinceridad y le dice al turismo que dichas piezas no son respectivas de la comunidad, si se lo preguntan; otras mujeres se adjudican los méritos y las hacen pasar por artesanías propias, elaboradas por ellas mismas.

Existen características muy particulares entre las artesanías locales de las externas. Sin embargo, no todo el consumidor en general, logra identificar estas particularidades. Esto puede generar una idea errónea, principalmente en el turismo, la cual haga creer que todo lo que se exhibe y se comercia, en esos puntos de venta son artesanía propia de la comunidad.

A partir que el turista imagina, que las piezas son de las alfareras y que ellas mismas se otorgan la creación de las piezas, esto incita a pensar que las imágenes que son representativas en la alfarería de la comunidad de Amatenango del Valle como: El jaguar y la paloma se vean cada día desplazadas por las mismas alfareras del portal.

Autores del reportaje/ Estudiantes de la Licenciatura en Comunicación Intercultural
Karen Andrea López Morales
David Emmanuel Aguilar Gómez
Eduardo Vázquez Zavala
Luis Adelfo Jiménez Toledo

Listado de Referencias

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Amatenango del Valle. La Jornada. [En línea]. Disponible en:
http://www.jornada.unam.mx/2007/04/08/index.php?section=estados&article
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ALFARERAS DE AMATENANGO/INSTITUTO DE LA ARTESANÍA
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Vázquez, E., Jiménez, L., Aguilar, D., y Morales, K. (2012, Octubre). [Entrevista
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audio.