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EL DON DE SANAR

Escrito por Estudiantes de la licenciatura en Comunicación Intercultural de la UNICH.. Posted in Reportaje

Foto Ulises Sánhez 2 copy

Anteriormente si alguien de la comunidad se topaba con un médico tradicional o algún adulto mayor se le saludaba mediante prácticas de respeto, logrando así que se siguieran las tradiciones, ya que la mayor parte de ella creía que si no se les demostraba respeto a los adultos mayores podían hacerles llegar alguna enfermedad u otro mal, en cambio hoy en día la gente y principalmente los jóvenes ya no creen en eso y pasan a un lado de ellos sin siquiera saludar provocando la muerte lenta, silenciosa y agónica de una cultura.

La información presentada en el siguiente reportaje es fruto del trabajo de campo realizado en La Independencia, Huixtán, Chiapas. Y los datos obtenidos en referencia a la medicina tradicional de este lugar están fundamentados bajo las pláticas y entrevistas realizadas a médicos tradicionales, así como a pacientes que han sido beneficiados/beneficiadas de estas prácticas.

 

La medicina tradicional.

La Organización Mundial De La Salud (OMS) define a la medicina tradicional como las prácticas, enfoques, conocimientos y creencias sanitarias diversas que incorporan medicinas basadas en plantas, animales y/o minerales, terapias espirituales, técnicas manuales y ejercicios aplicados de forma individual o en combinación para mantener el bienestar, además de tratar, diagnosticar y prevenir las enfermedades.[1]

 

Esta medicina se ha practicado de generación en generación a lo largo de la historia,  representando un sistema de salud con mayor facilidad de acceso, eso al menos para  habitantes de pueblos originarios quienes difícilmente podían acceder a la medicina moderna o actual que gira en torno a productos farmacéuticos y aparatos tecnológicos.

Las enfermedades y los males provenían según los mayas, de los malos vientos, de los hechizos y brujerías, de la conjunción de los astros, o por el enojo de alguno de los dioses de la teogonía maya. Por este motivo, las enfermedades eran curadas bajo un signo y oración religiosa de los sacerdotes (Xiu-Chacón., 1998, pág. 38).

 

Podemos darnos cuenta que desde siglos atrás los mayas acudían a sus sacerdotes de quienes se creía poseían poderes sobrenaturales.

Xiu-Chacón acusa también en su artículo para la revista Biomédica de Enero-Marzo, 1998 al fraile inquisidor Diego de Landa como el principal responsable de la destrucción de 27 libros y códices mayas formados en rollos de escritura jeroglífica donde se registraban los estudios mayenses adquiridos a lo largo de siglos, tales como astronomía, matemáticas, el cómputo del tiempo, astrología, brujerías, profecías y medicina, todo esto en 1562 durante la destrucción de la última ciudad del imperio maya “Maní”.

A raíz de este suceso muchos huyeron llevándose a la selva y montañas sus conocimientos, para regresar años después de la consolidación española.  Así pues con la falta de escritos detallados sobre medicina es como esta responsabilidad fue pasando de generación en generación hasta recaer en lo que hoy día conocemos como médicos tradicionales o curanderos, quienes posteriormente serían desplazados por la medicina moderna y sus practicantes.

Gran parte de las personas que habitan en los pueblos originarios de los Altos de Chiapas específicamente de la comunidad “La Independencia, municipio de Huixtán” recurren a prácticas ceremoniales para conocer la causa de sus enfermedades y una probable curación. Éstas conllevan una serie de elementos religiosos, espirituales y naturales como  animales, plantas curativas, agua, la Tierra y el cosmos.  

De la medicina tradicional se deriva la curación blanca y la curación negra, esta última conocida como brujería. Se entiende que las personas recurren a la brujería porque tienen la intención de hacer daño a alguien enviándole males con la ayuda de espíritus malignos o para curarse un mal provocado por otro brujo, mientras que en la curación blanca interviene únicamente Dios y quienes acuden a ella son personas católicas.

El médico tradicional es llamado de diversas maneras según la jerarquía, cultura y lengua a la que pertenezca, tal es el caso del Ch'uy k'aal (mediador o administrador eclesiástico), como lo llaman en la comunidad de La Independencia, municipio de Huixtán, Chiapas.

Se debe dejar en claro que el Ch'uy k'aal es un médico que se dedica a curar de manera tradicional mediante oraciones y ceremonias, basando sus saberes en la cosmovisión de los pueblos originarios tseltales.

 

ADQUISICIÓN Y TRANSMISIÓN DE CONOCIMIENTOS EN LOS MÉDICOS TRADICIONALES

Las prácticas de los médicos tradicionales tienen una relación apegada con lo sobrenatural y la naturaleza. Estos conocimientos locales son enseñados y conservados mediante la tradición oral y obtenidas divinamente, cada una de ellas con diferentes contextos, en la cual explicaremos a detalle.

 

   EL TS´UNUBIL, OKIL K´AB Y EL K´ATINAB.

(Sembrador de almas, ayudante del K’atinab, padre del pueblo)

 

Estos son los más importantes y considerados como los más poderosos ya que mantienen el equilibrio en la naturaleza, la comunidad, la familia, etc. Se dedicaban a curar la brujería y hacerla, además puede considerarse que estos médicos se encuentran entre el bien y el mal, algunos practican la magia blanca y otros la negra.

Existen dos maneras de obtener los conocimientos basados en la magia negra.

La primera, nacen con un nahual (Wajel) que a su vez quiere decir que tienen el alma dividida en dos, la primera parte es del médico y la otra de un animal. “El alma que se encuentra en el animal es el protector, si le pasaba algo al curandero no le sucedía nada al animal, pero si el animal le pasaba algo, lo mismo le pasaba al curandero”, expresó Don Tomás Gómez López, músico tradicional y Ch'uy k'aal de La independencia, Huixtán.   Ellos transmiten su don haciendo una ceremonia en el cual al hijo mayor le transmiten un nahual, pero si éste le rechazaba la persona moría a los tres días. En cambio si éste era aceptado el nahual se volvía parte de él y entonces el médico podía comenzar a practicar.

La segunda razón es porque la persona tiene una gran maldad en el corazón y el diablo le concedía sus conocimientos.

En cambio la magia o curación blanca es dada por Dios y quienes la practican son elegidos mediante el alma o espíritu, el corazón limpio, no hacer maldades, tener una buena relación con la naturaleza y la comunidad.

El curandero tiene que proteger a las personas y luchar con el mal que afecta al pueblo. El problema de éstas es que tardaban en conseguir la perfección de sus dones, por eso es que en algunas ceremonias no podían terminarla y no habían resultados pero conforme pasaba el tiempo y la práctica ellos se volvían más fuertes, hasta llegar al grado de curarse a sí mismos.                                                                    

 

   EL CH´UY K´AAL.

(Mediador o administrador eclesiástico)

 

Este médico tradicional es mal recurrido por las persona, ya que las enfermedades que ellos tratan son espirituales tales como el espanto, mal de ojo o enfermedades causadas por el mal comportamiento de uno mismo, prácticamente se dedican a tres ceremonias principales las cuales son el “Tamel” (Ceremonia del espanto), “Yomel” (Amarrar o abrasarse hacia dios), “Otsesel” (Bienvenida o inicio, la cual solo se le realiza a recién nacidos). Detectan el mal de dos formas, la primera es por medio de la pulsación y la segunda mediante la limpia con huevo, también lo hacen con una planta llamada xiwel pero esta es más utilizada como medicina.

Albores (1978:85 citado en Javier Gómez) nos dice:

El Ch´uy K´aal tiene como función principal celebrar las ceremonias, rezos, misas, y purificación del pueblo, ritos agrícolas y se encarga de cuidar de los santos durante las fiestas. “En unión del K’atinab realizan las ceremonias especiales para procurar la buena disposición de los dioses hacia las milpas, así como para curar las epidemias”.

Los Ch’uy K’aaletik no mantenían una relación constante con los K’atinab ya que sólo les frecuentaban en ocasiones, tales como ceremonias que realizaban conjuntamente.

Éste no tiene la capacidad de sanar la brujería o bien llamada magia negra. Aprendían las ceremonias por dos razones una era buscar una solución a las enfermedades que afectaban a personas de la comunidad y familiares, ya que en esos tiempos aún no había médicos a su alcance y para encontrar uno tenían que viajar lejos.  La segunda razón es un tanto mística y de las más antiguas ya que quienes posiblemente llegarían a ser Ch'uy K’aaletik es por medio de sueños que adquieren sus saberes, recibiendo constantemente mensajes divinos, por otro lado esto les lleva un poco de tiempo para comprenderlos y un tiempo más para dominar al máximo lo revelado y así poder realizar las ceremonias a la perfección.

 

LA PRÁCTICA.

Me llamo Iván Gómez López, soy originario de La Independencia, Huixtán y tengo 21 años.

“Estábamos pescando mis tíos y yo el 20 de abril en la laguna cerca de mi comunidad y al querer acercarme un poco para ver si había que pescar en esa parte de la laguna me resbalé y me caí dentro, lo peor de eso es que no sé nadar muy bien, pero como pude estuve tratando de flotar hasta que mi tíos me ayudaron a salir, pero realmente sí me asusté mucho aunque lo disimulé con mi familia.”

Todo estuvo normal durante unos días más, bueno eso si no tomamos en cuenta que mis hermanos se burlaban ocasionalmente de lo que me sucedió, pero fuera de eso todo estaba como siempre. Unas semanas después comencé a tener dolor de cabeza frecuente, una que otra vez me dio fiebre, me sentía débil y soñaba cosas malas.

Un día le conté todo eso a mi mamá y luego, luego me regañó por no haberle dicho nada antes, además me dijo que todo lo que me estaba causando malestares era por el espanto que tuve aquel 20 de abril.  Ya habían pasado varios días desde que le conté todo a mi mamá, cuando ella durante la comida me comentó que se puso de acuerdo con mi tía (y le digo tía no porque sea parte de mi familia, sino porque así se le demuestra respeto a las y los adultos mayores de mi comunidad) para que me hiciera una ceremonia que ayudara a curarme del espanto.

Mi tía Hilaría López  es Ch'uy k'aal,  curandera o médico tradicional, no sé como prefieran llamarle, pero yo le digo tía, ella lleva muchos años dedicándose a esto, ayudándole así a muchas personas, principalmente de mi comunidad.

Para poder llevar a cabo la ceremonia tamel mi mamá tuvo que realizar ciertas actividades de respeto y de aprobación hacía la misma, ya que la Ch'uy k'aal mencionaba que sólo se les puede realizar la curación a personas que crean en ella, además de tener como religión el catolicismo.  Por lo tanto mi familia tuvo que acudir a la Ch'uy k'aal para pedir ayuda y darle los pormenores de mi mal, tales como mis padecimientos, lugar donde vivo actualmente, actividades que he realizado últimamente y mi religión*, luego de ello se acordó la fecha para la ceremonia.

 

Sábado 03 de noviembre, día de la ceremonia.

Eran las 6:50 de la tarde y mi tía comenzó a preparar lo que formaría parte de la curación llamada tamel[2] para luego realizarme una limpia con huevo frotándomelo en todo el cuerpo. Según mi tía esta actividad le sirve como una forma de diagnosticar a sus pacientes, ya que por medio de ello se puede conocer que mal nos aqueja,”yo quiebro el huevo dentro del vaso con agua y si salen líneas blancas en la clara es porque se necesita que se quemen más velas y que la persona tiene espanto” mencionó mi tía Hilaria López Santis.

En otros casos como en la ceremonia Yomel se hace uso de la pulsación para diagnosticar el mal que aqueja al paciente.

Luego de que la Ch'uy k'aal logró diagnosticar que yo sufría de espanto mediante el huevo que acababa de frotarme en el cuerpo, comenzó a suplicar a los santos mediante oraciones, arrodillándose frente al altar con una pequeña cruz entre sus manos. Otros posibles males que mi tía pudo haberme diagnosticado sería la envidia, mal de ojo, brujería o algún mal por faltarle el respeto a las divinidades.

Diez minutos después de todo eso mi familia invitó a cenar a quienes formaban parte del ritual, entendiéndose esto como parte de la ceremonia. Con esta cena la familia de nosotros quienes somos pacientes agradecemos la atención del Ch'uy k'aal. La cena consta de la comida tradicional de la independencia “nik bil ich”  (huevos duros con masa de chile) además de frijoles botil y café.

Faltaban 15 minutos antes de las 8 pm cuando regresamos al altar de la familia para que la Ch'uy k'aal siguiese rezando, y al estar frente al altar nuevamente ella se colocó un pañuelo blanco con puntas rojas, que daba de los hombros a la espalda, lo mismo me hizo a mí.

Luego mi tía situó dos velas grandes en el suelo junto con pétalos de cempasúchil, tulipanes y tusus (flor roja) formando un círculo alrededor de cada vela que al unirse parecían formar un numero 8, después de ello colocó un copal con carbón e incienso frente al altar que posteriormente le serviría para incensar las velas, altar, santos, cruces, la casa del paciente y a quienes presenciábamos la ceremonia.

Acababan de dar las 8 de la noche  cuando mi tía hizo oración para la bendición del pox[3] y llamo al bisaw pox (persona que sirve y mide el pox) que en este caso fue mi hermano Juan Daniel López Gómez hermano, el sirvió a los presentes comenzando con la Ch'uy k'aal seguido de su esposo y luego a mí para posteriormente dárselo a los demás  invitados y familiares.

Pasando todo esto se comienzo una nueva etapa de rezos hacía las divinidades de la naturaleza, Dios y a los santos, misma etapa que se extendió durante 40 minutos y por cada 15 de ellos el bisaw pox reparte el agua ardiente en el mismo orden en que lo hizo la primera vez.

Diez minutos antes de las nueve mi tía me iba indicando las partes del cuerpo por las que realizaría la limpia, tomándome cada una de ellas entre sus manos, para luego hacerlo nuevamente con hierbas, pero antes toma sin tragar un poco de xiwel wamal (planta del espanto) mezclada con agua y comienza a chupar con las hierbas y el líquido en la boca el mal que me aqueja en cada una de las partes de mi cuerpo posteriormente tirará el líquido a un costado del altar (esto tiene el significado o la creencia de que con ello se expulsa el mal, que en este caso sería el espanto), esta limpia me la realizó tres veces más.

 Luego ella rocío con el xiwel wamal las hierbas que utilizó y las dejó en el altar para después hacer una nueva limpia, frotándome por segunda vez un huevo en todo el cuerpo. Al terminar se coloca el huevo sin romperse dentro de un traste lleno de pétalos y se coloca en medio del altar.

Seguido de esto mí tía introduce un poco de xiwel wamal en su boca y me lo rocía en la cabeza para después hacer lo mismo pero con pox, al terminar de rociarme  mi hermano reparte por última vez  el agua ardiente. Al terminar de hacer esto mi tía Hilaria López Santiz da gracias mediante oraciones a las divinidades de la naturaleza, Dios y a los santos por asistirle en la ceremonia de tamel.

Finalizando la ceremonia, mi tía retira el pañuelo blanco que durante más de dos horas utilicé, luego ella hace lo mismo y aísla todo lo que utilizó esa noche guardándolo en el altar de mi familia además de dejarme recomendaciones como lo fue no salir de mi casa durante un día y quedarme a dormir en ella ese mismo lapso de tiempo.

Y así fue como lo hice, estuve en mi cama durante todo el día siguiente y hasta el lunes por la mañana pude salir de ella, pasaron alrededor de siete días y pude darme cuenta que todos mis malestares ya no me estaban frecuentando, quizás para muchas personas la ceremonia de tamel es una farsa pero para quienes confiamos en los saberes tradicionales de una comunidad que se ha sostenido en el ámbito de la salud mediante estas prácticas esta ceremonia tiene muy buenos resultados y lo digo porque desde muy pequeño han sido estos saberes quienes me han aliviado junto a mi familia de muchos males, otro punto importante para que estas ceremonias den resultados es tener mucha fe en Dios y en quienes por medio de él poseen el Don de Sanar.              

 

Fuentes de información

Enciso, G. F. (1993). Médicos tradicionales y médicos alópatas. Un encuentro difícil en los Altos de Chiapas. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas: Ciesas.

Solana, E. E. (1996). Tres procedimientos diagnósticos de la medicina tradicional indígena. Alteridades.

Vázquez, G. D., & Castro Ramírez, A. E. (2002). Etnobiologia 2002. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas: Colegio de la Frontera Sur, Unidad San Cristóbal de las Casas.

Xiu-Chacón., G. A. (1998). El arte curativo de los Mayas y los primeros médicos de la península de Yucatán, México: Revista Biomédica , 38-43.

 Realizadores del reportaje

Luis Iván Gómez López

Ulises Eurey Sánchez Velázquez

María Dolores Pérez rodríguez

Hugo Rogelio Pérez Gómez,

Lorena Cecilia Estrada López

Sergio Yovany Martínez Hernández

Estudiantes de la licenciatura en Comunicación Intercultural de la UNICH.



[1] Publicación oficial “Estrategias de la OMS sobre medicina tradicional 2002 – 2005”.

*Al mencionar el punto acerca de la religión el familiar del paciente tendrá que mencionar si esta familia cree en estas prácticas además de decir si estos han sido bautizados por la iglesia católica. Entrevista a Doña Hilaria López Santiz.

** Tamel: Recoger (Ceremonia para recoger el alma del paciente o curar el espanto). Además de esta existen dos más, Otesel que quiere decir bienvenida y la utilizan como una especie de bautizo a los bebes y la segunda llamada Yomel  que significa amarrar o abrazar misma que es la más extensa llegando a tardar de dos a tres días de oración y la utilizan para proteger al espíritu del paciente. Entrevista a Don Tomás López Gómez.

[3] Pox: Agua ardiente o bebida alcohólica tradicional.