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I’M MILLENNIAL.

Escrito por Isabel Araujo/ columna Intención.. Posted in Periodismo de Género

Millenials 1

Un amigo me dijo: “No puedes criticar a los millennial porque tú eres uno de ellos, es como si criticaras a la iglesia y eres católica.” A lo que yo le respondí: “No los critico y sé que lo soy, así como todo el tiempo hablo de la iglesia y la religión.”

Millennial recibe otros  nombres como: GENERACIÓN Y, GENERACIÓN YO Y GENERACIÓN PETER PAN, entre otros. Es raro que alguien con acceso a redes sociales no sepa lo que es un millennial, aun así para quienes todavía no sepan bien, aquí va el dato (que por supuesto encontré en internet).

A lo largo de las décadas, se ha nombrado a las generaciones; por ejemplo: BABY BOOMERS, personas que nacieron en la década de los 40’s y mitad de los 60’s GENERACIÓN X, personas que nacieron después de los 60’s hasta inicios de los 80’s. Los MILLENNIAL, no tienen una temporalidad exacta, se dice que comienza en el año de 1982 o 1985 hasta el año 2001.
Realmente es todo lo que necesitas para ser uno, haber nacido entre ese lapso de tiempo, así que, si tienes entre 16 y 34 años, querido lector, eres un millennial.
Y serlo, es como racismo de edad. Es como Donald Trump diciendo que te chingaste por nacer en México o para quienes critican con todo furor a un millennial, la respuesta es sencilla: ¡Yo no pedí nacer en México wey! ¡No pedí nacer en esta época! Sólo nos tocó y ya. El problema viene cuando se define.

Lo han tenido todo en abundancia desde que nacieron, todo lo que no tuvieron las generaciones anteriores. ¿Por qué entonces tienen ese tufo a fracaso? – Anónimo

La juventud de hoy ama el lujo, es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores y chismea mientras debería trabajar…” – Sócrates

Si, la frase anterior la dijo un filósofo clásico griego hace un chingo de tiempo y casualmente cuadra perfecto con el presente. Además de eso, también se define a los millennial como flojos y narcisistas. (Yo también soy parte de, no es que quiera excluirme pero en esta ocasión hablaré en tercera persona pa’ que suene bonito).
Ésa es la definición en conjunto. Igual y muchos se pondrán a la defensiva diciendo que no son así, pero mínimo algunos puntos han de cumplir.

Nos tocó el tiempo del Facebook, en donde no estar a la moda es moda, en donde los likes importan, importa que destaques, que seas conocido y que toda actividad que realices tenga impacto y nos afecta que nos eliminen o bloqueen, nos tocó WhatsApp en donde caritas amarillas nos definen, en donde dos palomitas azules y mensajes sin responder se convierten en tragedias. Vivimos deprimidos sin saberlo, con miedo a fracasar a “no ser alguien en la vida”. Todo esto es resultado de nuestra crianza e influencia de la sociedad. Aunque no todo es malo, a esta generación le tocó mayor aceptación a la diversidad sexual, a la libertad de expresión y más derechos a las mujeres.

No existe algún tipo de moraleja, tampoco creo haberlos dejado reflexionando sobre algo (y si lo hice que chido) sólo creo que hay que informarnos mejor, pues el término millennial es usado comúnmente a manera de insulto o por qué no, de excusa, aun así cada generación ha tenido sus propios idiotas y sus propios ídolos, contras, beneficios y hechos históricos. Algo que en definitiva es cierto, es algo que dijo el escritor Simon Sinek, el mayor problema de un millenial, sea la edad que tengas, es la falta de relacionarse, nos la pasamos pegados al teléfono celular en reuniones con amigos y familia, texteamos con otra persona que se encuentra lejos y nos preocupa más que las que están físicamente.

Cuando escucho algo relacionado a esta polémica generación, lo primero que viene a mi mente es “tecnología” somos tan dependientes de ella que hemos perdido el gusto de disfrutar ciertas cosas, quizá ése sería mi “consejo o conclusión” así como en el resto de mis textos. Dejemos a un lado los distractores y vivamos, convivamos y disfrutemos, que la tecnología y nuevas generaciones continuarán existiendo, las personas que hoy son parte de nuestra cotidianeidad o incluso nosotros mismos, puede que el día de mañana ya no.