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Nuestros emojis.

Escrito por Isabel Araujo/ columna Intención.. Posted in Periodismo de Género

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No veo necesaria la descripción, todo mundo sabe lo que son esas caritas del WhatsApp, del chat de Facebook, esas caritas ¡que hasta ya les sacaron una película! Ahora a cualquier tontería le hacen una película, destruyen el buen cine, por ejemplo el remake de Jumanji es horrible.

 

En fin, no es de películas de lo que hoy quiero hablar. Sino de los sentimientos o más bien de la falta de éstos.

Asistí a una serie de ponencias que me dejaron la mente más existencialista de lo que ya la tenía. No hablaron precisamente de lo que son los sentimientos, sino del nacer, el proceso de crecer y de la muerte. Dentro de todos estos temas, (que por cierto están suuuuper interesantes y espero poder compartirlos después) la última de las ponentes mencionó algo que es tan cierto en la actualidad: Ya no sentimos.

La gran mayoría de los seres humanos ya no nos permitimos sentir. En cambio, sólo nos expresamos con estos dibujitos, estas caritas que las tenemos en todas partes.
“Porque, cuando estamos felices – cito de la ponente – ponemos el emoji sonriente, riendo, cuando estamos tristes el emoji llorando.” Somos inconscientes de esto, me puse a reflexionar y por supuesto tiene razón, ya no nos damos el tiempo de expresarnos, ya no decimos lo que sentimos frente a alguien.

Y si alguien nos gusta, le damos señales enviándole caritas con corazones y besitos. Yo, Isabel, desde que tengo memoria o en realidad desde que comenzó mi pubertad y la locura por los niños, a la mayoría de mis ex novios o chicos que me han gustado, se los he dicho de frente, mis amigas siempre me han dicho que tengo mucho valor (bueno, ellas dicen “tienes muchos huevos”) para hacer eso.
Puede ser, pero siempre he dicho que es mejor, incluso en otras situaciones, cuando peleamos con alguien, hay que resolverlo de frente, cuando la otra persona hizo o dijo algo que no me gustó, es mejor decirlo ¡de frente!.

Porque qué bonito es ver cómo las mejillas se le sonrojan cuando le dices “me gustas” o ver en su rostro el daño que le causó tu comentario. Hasta mentarle la madre a alguien, no saben la satisfacción que yo he sentido al decir “chinga tu madre” cara a cara. Mientras más pasan los años, la tecnología nos facilita cada vez más el realizar actividades. Quien diga que los emojis nos sirven de algo, tal vez sí, aunque la verdad pienso que no, llegar al grado de ya ni siquiera teclear “jajaja” nos da hueva y ponemos al emoji riendo con lágrimas. En una ocasión sin querer escuché una conversación de mis compañeros de la universidad, entre frase y frase alguien decía “Ah sí, me sentí como el emoji éste…” O sea, hasta en pláticas con tus amigos, estando físicamente ¿en serio hay quién diga cómo se siente refiriéndose a los emojis? Y sí, si los hay, apuesto que muchos más, otros ejemplos de este tipo son los memes, para alguna acción o reacción, los usamos para describirnos.

Ya es parte de nuestro día a día, decir que dejemos de usarlos es imposible, pero quizá un poco menos de lo habitual, disfrutar las compañías y expresarnos sin miedo, como lo mencioné en una columna anterior, no siempre hay que fingir estar bien, si nos sentimos de la chingada, ok, habrá alguien que quiera acompañarnos a sentirnos así o un poco menos. Hay que permitirnos sentir, decir y ver a los ojos.