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Ángeles Corella, escritora española, Premio Narrativa de Mujeres

Escrito por Gabriela López. Posted in Periodismo de Género

Al centro Angeles foto de su FB“Quizá sería bueno no olvidar que leer historias nos ofrece la posibilidad de encontrar el eco de nuestra propia vida en la de los otros y eso es bueno, porque te ayuda a comprender el mundo y a generar alternativas para transformarlo”: Ángeles Corella.

Berriozábal, Chiapas. Actualmente pueden acortarse distancias con el uso de la tecnología, pueden acercarse mundos, sentires, conocer historias de vida, historias escritas y de mujeres galardonadas por su sensibilidad, tal es el caso de la trayectoria de la escritora Ángeles Corella a quien tuve la oportunidad de conocer hace alrededor de cinco años en Villena, ciudad pronta a Alicante, España y a quien entrevisté vía electrónica en 2013 y este año nuevamente me concedió entrevista.

 Sobre Ángeles Corella, el clima y su espacio al escribir

Ángeles Corella es mujer, esposa, madre, escritora, docente, amante de sus perros y gatos, originaria de Guadalajara, una ciudad en el centro de España.

Actualmente reside en Villena, donde lleva más de una década como directora de un Instituto de Enseñanza Secundaria. Para ella “la enseñanza y la escritura tienen muchas similitudes, en el fondo: en un caso como en el otro, uno ofrece lo mejor que tiene con la intención de hacer la vida mejor para los que te rodean y para ti mismo. Me gusta la dirección del Instituto porque trabajo con personas y porque te ofrece la posibilidad de cambiar el orden de las cosas”.

Sobre cómo se visualiza “Aún así, con dos perros, un gato, tres hijos y un marido, día llegará en que encienda el horno para meter los folios y enchufe el ordenador para hacerme una sopa”.

La entrevista con Ángeles Corella inició al pedirle describir cómo percibía el paisaje en Villena, mencionó los cambios en el clima, el predominio del calor presente en ese terruño español y los regalos de la naturaleza “en el Levante español disfrutamos casi todo el año de un clima amable. Aun así, este año está siendo inusualmente cálido y eso no promete nada bueno. Los almendros han florecido temprano y algunos pájaros andan hechos un lío sin tener muy claro qué ha pasado esta vez para que la primavera llegue en pleno mes de febrero. Aun así, la proximidad de este mar calmo y las montañas suaves no dejan de ser un regalo”.

Quizá algunas veces hemos tenido curiosidad por saber ¿cómo es el espacio en el que se inspiran quienes escriben? ¿Cómo es el espacio de Ángeles al escribir?

Con la sensibilidad de quien plasma historias, respondió: “Suelo sentarme a escribir todas las tardes en mi mesa de trabajo, frente a una enorme cristalera desde la que se puede ver el castillo de Villena y el atardecer por encima de los tejados. Hay una enorme cantidad de mirlos que cantan sin parar cuando se acaba el día: es una maravilla escucharlos. Ésta es la postal que contemplo cada día detrás de la pantalla de mi ordenador”.

 

Galería de Invisibles y el galardón obtenido

Ángeles ha sido galardonada con el Primer Premio de Narrativa de Mujeres por su obra “Galería de Invisibles”, a publicarse en el mes de marzo, al respecto dijo, “Recientemente recibí el Primer Premio de Narrativa de mujeres por la obra Galería de Invisibles, se trata de una serie de arquetipos de mujeres unidas entre sí por los gestos, el pensamiento, las emociones que cada una siente y que las hace invisibles ante los demás porque nadie las ve. Suman un total de 15 mujeres”.

A manera de primicia y como un regalo para el público de lectoras y lectores de Chiapas y México, Ángeles compartió algunas de estas  mujeres de su obra Galería de Invisibles. Arquetipos en los cuales las mujeres de diferentes identidades  y nacionalidades podríamos sentirnos identificadas.

Mujer hueca.

Corrí las cortinas de la distancia, alisé las arrugas del olvido y no regresó nadie.

Abracé todas las sombras, pronuncié todos los nombres, doblé todos los trajes de la vida y me quedé desnuda andando, sin prisa ni pausa, por el borde afilado de una elipsis.

Tanto di que no me queda nada, sólo la línea que discurre en paralelo a mi abatimiento.

Que alguien me preste un deseo.

No sé dónde ir a buscarlo.

Oigo mi voz vagar por los callejones del eco. Entre tanto.

Mujer sin rostro.

Sin memoria en los labios.

Sin risas, ni gestos.

Quieta, muda, ciega: sólo contorno.

Huella en blanco.

Rostro olvidado.

Asomada al brocal de mi corazón de agua, apenas sostenida en un suspiro, bebí tanta oscuridad, tanto frío, que el gesto se me quedó clavado a una sombra.

Salí huyendo del desierto, harta de silencio seco, de aristas y espinas.

Crucé el pecho de la tierra y llegué al mar: debajo de las olas, el mismo silencio. Abrí los ojos entre las algas y tampoco vi nada.

Parí un deseo y luego otro, y otro y uno más.  Según iban naciendo los dejaba en el camino.

Cuando me miro, sólo veo una cicatriz cosiéndome la cara.

Mujer invisible

Soy una línea trazada sobre una roca.

Nadie podrá borrarme.

Tengo voz de arena y una hebra de aliento anudada en la garganta.

Al abandonar mi casa, por el camino fui clavando mis recuerdos en la tierra.

Estoy sentada en el limbo mirando el sendero de alfileres que marca mi regreso.

Mujer mágica.

(Al Mago Molinero.)

Tratado sencillo de magia.

No existen los horizontes perdidos.

Mira y comprueba: el mundo posee un lenguaje hermético, los objetos son sus palabras.

Sólo el corazón puede hablar con la vida.

La risa es su abracadabra.

Siempre hemos tenido alas, sólo hay que descubrirlas.

                  

Más datos de su obra

La palabra escrita se conjuga con diversas artes, entre ellas la pintura, Ángeles  comentó sobre su participación en un proyecto donde se entrelazan la pintura y la escritura, “acabo de terminar un precioso proyecto con una pintora madrileña, Victoria Santesmases (www.victoriasantesmases.com); se trata de un Libro de Artista que se titula ‘Miedos cruzados’, en el que las imágenes de rostros de Victoria aportan la parte visual y mi texto, ‘La mujer que surgió del miedo’, la escrita. A partir de aquí, pensamos seguir nuestra colaboración a lo largo de este año con un nuevo proyecto”.

Por otro lado, compartió  datos sobre La casa alta, novela que terminó, “acabé mi nueva novela, ‘La casa alta’, una historia que se inicia con un portón que se abre y un muchacho que agita ante la Tata Mercedes un telegrama dirigido a Remedios: su esposo Manuel ha caído en la Batalla del Barranco del Lobo, en la Guerra de Melilla. Su cuerpo, como el de otros  muchos jóvenes, nunca regresaría; enterrado por los melillenses en un antiguo huerto que, poco después, la laguna de Mar Chica acabaría por sepultar. A partir de ese momento y pese a la insistencia del resto de mujeres de la casa, Remedios se encierra en su cuarto de soltera: hasta que pueda, contesta a todos los que le insisten para que salga. En vano. Madre, no me encuentro ni en el espejo cuando me miro… Entre revueltas, guerras, insurrecciones, huelgas, libros, cuplés, represalias, huidas y regresos transcurre la historia que cuenta La Casa Alta y las mujeres que vivieron en ella”.

La casa alta¸ le ha significado a la escritora, “una apasionante aventura, he disfrutado y he sufrido con ella casi a partes iguales”.

Los proyectos por venir…

Ángeles Corella enfatizó que ahora está metida de lleno en una historia nueva, “en la que se mezcla la vida de una de las primeras mujeres veterinarias que hubo en España, licenciada en los años 20, y el devenir del pueblo que la vio nacer y a donde regresa, poco antes de que la aldea sea anegada por el agua de un proyectado pantano”.

¿Cómo surge la iniciativa por los proyectos a realizar o las temáticas de lo que escribe?

Con esa sonrisa que la caracteriza en su rostro enmarcado por su cabello rojizo,  dijo,  La verdad, no lo sé: me gusta escribir con vocación de jardinero: palabras como semillas y agua con las que regarlas para que crezcan. Y, sobre todo, escribo porque me hace feliz y por necesidad. Sin embargo, creo que me apasionan las historias de superación, de esperanza y lucha, de no darse por vencido y de una arriesgada apuesta por un futuro más humano y amable”.

Después de varios trabajos realizados en el campo de la literatura, Ángeles Corella expresó que se percibe “como una pasión ineludible que me llena de alegría y me mantiene viva”.

Dentro de sus inspiraciones para deslizar la pluma, “Encuentro tantos motivos como personas, situaciones, paisajes, emociones, me encuentro cada día. Luego, claro, elijo y, después: trabajo, trabajo y más trabajo”.

Los pasatiempos favoritos de la escritora

Con relación a lo que le gusta hacer como pasatiempos, Ángeles Corella señaló: “Me encanta pasear, bañarme en el mar, andar por la montaña, las hamacas, cocinar, la compañía de los animales, adoro mis macetas, escuchar música sin hacer nada o casi nada, escribir, los videojuegos, un buen vino y una comida sin prisas”.

A manera de colofón

Ante la situación precaria que se vive en el mundo  no sólo en materia económica sino de poca lectura, ¿qué sugieres al público lector de México, de Chiapas?

“Una complicada pregunta. Quizá sería bueno no olvidar que leer historias nos ofrece la posibilidad de encontrar el eco de nuestra propia vida en la de los otros y eso es bueno, porque te ayuda a comprender el mundo y a generar alternativas para transformarlo”.

De esta manera finalizó la entrevista con la escritora Ángeles Corella.

 

Texto

María Gabriela López Suárez

Fotos/

María Gabriela López Suárez/ Martín Barrios