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Experiencias y labor social de una premio estatal de la juventud en Chiapas

Escrito por Gabriela López /Fotos/ Cortesía de Rosy Vázquez Jiménez. Posted in Periodismo de Género

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 San Cristóbal de Las Casas. Conocí a Rosy Vázquez Jiménez hace alrededor de un año, por un asunto académico, nos encontramos una tarde en un café ubicado en la calle Real de Guadalupe en el Valle de Jovel. Al escucharla afloró su carisma, optimismo y entusiasmo ante la vida, pero sobre todo, su rostro sonriente expresaba su pasión por su labor como comunicadora.

• “Creo que el recibir algo de esta magnitud a la par de sentir mucha alegría, conlleva una gran responsabilidad, que es la de seguir aportando de sí misma a diario y desde latrinchera donde se labore a mejorar las condiciones de nuestro estado”

• “Soy consciente de que las formas de hacer labor social conforme el ser humano crece van cambiando”.

 

 Meses después, al escuchar las noticias en la radio me enteré que Rosy había obtenido el Premio Estatal de la Juventud 2014, le escribí para felicitarla y con la sencillez que la caracteriza me agradeció. Fue así que le pedí me otorgara una entrevista para compartir su experiencia y accedió, sin imaginar que la historia de Rosy es una de las que la juventud merece conocer por su sensibilidad y compromiso social, sin duda enseñanzas para implementar en la vida cotidiana.

Rosa Vázquez Jiménez

Comunicóloga de profesión, a sus 25 años está por culminar la Maestría en Estudios Culturales por la Universidad Autónoma de Chiapas, lleva cuatro años escribiendo para la revista Inn Magazine, se vincula con grupos o colectivos para trabajo comunitario, una de sus pasiones, es también colaboradora en la Asociación Civil Keremetic Ach’Ixetic.
Premio Estatal de la Juventud 2014 y otros galardones

Al comentar sobre su experiencia al ser galardonada con el Premio Estatal de la Juventud 2014, dijo “me gusta verlo como un reconocimiento a la trayectoria como joven en Chiapas y todo lo que implica serlo”.

Para Rosy este premio va más allá de una mera distinción y tiene un significado más profundo, de responsabilidad con su gente, su tierra, “Creo que el recibir algo de esta magnitud a la par de sentir mucha alegría, conlleva una gran responsabilidad, que es la de seguir aportando de sí misma a diario y desde la trinchera donde se labore a mejorar las condiciones de nuestro estado, procurando sean más justas y equitativas, desde la juventud que tenemos y representamos, para la misma o ambas”.

Cabe mencionar que éste no es el primer premio al que Rosy se hace merecedora, anteriormente, obtuvo el premio Nacional de Servicio Social que otorga el Consorcio Interuniversitario de Servicio Social (CISS) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el cual recibió en Tampico en el marco de un Congreso en la Universidad Autónoma de Tamaulipas

La labor que Rosy realizó para obtener esta distinción fue retomada luego que se evaluaron los proyectos de servicio social comunitario más destacados del país, “en mi caso realicé durante 3 meses un taller artístico cultural de fomento a la lectura con la niñez de 6 a 12 años en el municipio de Berriozábal, Chiapas, en el que traté desde mi formación profesional y personal de vincular al niño, niña, con la maestra y la madre/padre de familia, para procurar un avance integral y analizar resultados desde 3 distintas experiencias”.

Dentro de las actividades recreativas que implementó la comunicadora en su taller destacaron: realización de artesanías, visita al vivero, teatro guiñol, carteles, maquetas, entre otras. “Realizábamos lecturas en voz baja, voz alta, individual y grupal”, mencionó.

Su participación en actividades de labor social

El carisma y tenacidad que caracterizan a Rosy la han hecho participar en actividades de labor social, compartió que recuerda inició desde muy pequeña su incursión en estas labores, ella considera que quizá de una manera indirecta “Recuerdo y me cuentan familiares que por ejemplo, era la ‘líder’ en el kínder y juntaba a mis compañeritos para formarnos para el homenaje o les daba algún mensaje o decía algo, que cuando me caía o raspaba no lloraba y seguía caminando o jugando”.

Considera que la actitud de labor social se evidencia desde la niñez y la forma de ser de cada persona, “en la secundaria y preparatoria tengo muy presente haber organizado colectas para comprar el ‘balón’ para la ‘cascarita’, enseñar a mis compañeros y esclarecer sus dudas con respecto a alguna materia, incluso hacerles la tarea y ayudar a cuantas personas pudiera”.

Fue como estudiante de la licenciatura en la universidad, cuando de manera más formal se integró a un colectivo independiente “con amigos, amigas, donde creábamos eventos de arte y cultura, académicos, siendo un espacio de expresión juvenil y difusión de aquellas creaciones que silenciosamente estaban presentes sin hacerse públicas o masivas. Comenzamos en la facultad pero poco a poco pudimos tocar otros espacios, compartiendo con otros colectivos y asociaciones en Tonalá, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Berriozábal, junto a artistas locales y nacionales”.

La labor de Rosy no se quedó en eso, comenzó a realizar brigadas comunitarias, talleres, escribiendo y compartiendo lo que ella considera “un intento de poesía”.

Las letras y la fotografía: sus pasiones

La escritura y la fotografía son algunas de sus pasiones, “son partes fundamentales de mi formación académica como Comunicóloga. He realizado colaboraciones para algunos periódicos locales como el Es Diario Popular y el Diario de Chiapas, así como trabajé como reportera en el semanario Síntesis y desde hace 4 años colaboro para la revista estatal Inn Mgazine, en la sección de ‘Arte y cultura’ y En nuestras manos”, señaló.

Asimismo, ha participado de manera activa realizando fotografía con perspectiva de género, social, de naturaleza y cultural; en exposiciones al interior y fuera de Chiapas, “esto como forma de visibilizar lo que no se ve o no se dice, en municipios como Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Chiapa de Corzo, Berriozábal, Suchiapa y Juchitlan, Jalisco”.

Juventud ReEvolucionando

Con-el-libro-Juventud-ReEvolucionandoSu gusto por la escritura ha tomado caminos que le han llevado a participar en proyectos que se han publicado. A finales del 2014 se publicó el libro Juventud ReEvolucionando, proyecto de la Asociación Civil Keremetic Ach’ixetic, donde Rosy desempeñó un papel fundamental. Al respecto, expresó “Me siento muy contenta de haber sido parte de este sensible y necesario proyecto, agradezco a Keremetic, por haberme invitado a ser quien escribiera y plasmara en este libro partes importantes de las historias de vida de 20 jóvenes en el estado, mujeres y hombres de entre 23 y 32 años que desde distintas aristas y en un esfuerzo colectivo están incidiendo socialmente, a quienes además admiro y quiero”.
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Sobre Juventud ReEvolucionando dijo, “Esta obra es un ensamble de ideas, luchas y sueños de una parte de la juventud en Chiapas, personas que un día imaginaron que podían crear, hacer e incluso cambiar algún entorno injusto y gris por el que pasaron y hoy se ve logrado gracias a la voluntad, responsabilidad y lucha con y para su gente”.


“Juventud Re Evolucionando, comprende los trabajos más importantes que cada una de las personas participantes ha realizado, qué les mueve a seguir en el camino del cambio, sus gustos, afinidades y pasiones, así como lo que realizan en la actualidad”, mencionó.

En esta obra, Rosy plasmó además de la escritura de las historias, un fragmento poético de su autoría y las imágenes que se incluyen, “La incidencia social es una tarea de toda la vida y aunque aún falta mucho por hacer, parte de ello es este libro que abraza a quien lo lee, compartiéndole constancia y esfuerzo”, comentó.

Aprendizajes obtenidos en su trayectoria

Al cuestionarle sobre lo aprendido en su andar recorrido, Rosy compartió que uno de los pilares ha sido la escala de valores y su familia, “Siempre me he considerado necia, una persona aguerrida y apasionada de lo que me llena y busco la forma de obtenerlo pero, todo esto con mi escala de valores bien cimentada, mi familia ha tenido que ver en los avances que he tenido y lo que me he permitido aprender y enseñar en este camino”.

Se asume como una persona sensible, característica que considera le ha ayudado para tener empatía frente a las problemáticas existentes y buscarles aportes reflexivos, “Uno de los principales aprendizajes que este camino social me ha dado es el acercamiento con las personas, cualquiera, todas, algunas, las que se tope una por la vida y quieran compartir el ser y que me han dejado aportarle lo mucho o poco que puedo saber”.

Con las actividades que ha realizado y premios obtenidos, Rosy es una joven sencilla, que no despega los pies del piso, con relación a esto expresó que su madre ha sido quien en todo momento la aterriza, “He de compartir que afortunadamente en mis 25 años de vida no he despegado los pies del suelo y esto ha sido gracias a su educación siempre rígida, estricta, justa, con ella siempre se tenía que ser honesto y responsable. Me ha enseñado todo, a saber que ser una buena mujer es ser congruente y buscar un beneficio común, me ha enseñado a desarrollar mi intelecto y ser creativa, creando un campo lleno de flores con todas las carencias que siempre nos han acompañado y comparto con orgullo porque también eso ha contribuido a ser quien soy”.

Para Rosy, despegar los pies del suelo implica alejarse, “y lo que más me hace feliz es la cercanía, la calidez y el cariño. Me satisface lo que he logrado con el apoyo de tantas personas como mi madre, mi nana, mi hermano, Alan, tío Migue, Miri, mis mejores amigos: Ezequiel, Eliab, Raquel, Fabián, Yaneth, Ricardo Vilchis y algunos más a quienes yo llamo el Colectivo Azul, esas personas que están porque quieren estar así como yo, abrazando con honestidad nuestras heridas y sonrisas”, comentó.

¡Hay más tiempo que vida! ¡Vamos, vamos, vamos! Mensaje a la juventud

En algunas ocasiones, hay jóvenes que desean participar en labores sociales y no saben cómo hacerlo, ante esto Rosy sugiere lo que ha puesto en práctica “que se atrevan; que se detengan a reflexionar un momento y piensen como lo hice alguna vez que…más allá del fracaso no hay nada pero más allá del esfuerzo hay un paraíso lleno de todo, porque además salir de la zona de confort no es nada fácil, pero aceptarlo ya es el 50 por ciento del cambio”.

Enfatizó en la importancia de sensibilizarse ante lo que acontece, “hay que estar sensibles a las realidades de nuestro contexto, que no se nos vuelva natural ver pobreza, violencia, crueldad y miseria, eso no es ‘normal’, ser reflexivo de esto, leer, leer de todo y emitir críticas constructivas y respetuosas siempre, escuchar y aceptar cuando se tiene un error, evaluar, de-construir y volver a armarse”.

Finalizó, diciendo, “Estoy muy feliz porque ya tengo mi primer libro, porque ya planté un árbol y aunque solo me faltaría tener un hijo, no me quedaré ahí. Soy consciente de que las formas de hacer labor social conforme el ser humano crece van cambiando, me siento muy contenta cuando paro un instante y volteo hacia atrás, me pongo sensible y quisiera haber hecho más pero como dice mi madre ‘hay más tiempo que vida’, así que ¡vamos, vamos, vamos!”

Texto:
Gabriela López
Fotos/ Cortesía de Rosy Vázquez Jiménez