Imprimir

Flores de luz El arte de las velas floreadas.

Escrito por Nikte-Ha Vieyra Cid & Zuleyma Nájera López Estudiantes de Comunicación Intercultural /UNICH. Posted in Las Noticias

 Foto-12                                       

Nikte-Ha Vieyra Cid & Zuleyma Nájera López

 

Estudiantes de Comunicación Intercultural /UNICH

                                                                       

 A la luz de la vela, entra un viento y da muerte a todos mis pensamientos,

A la luz de la vela, con este mismo viento muere el amor que te tengo,

A la luz de la vela, nuevamente el viento borra todo lo hermoso que tuve contigo,

A la luz de la vela, con un soplo de mi viento apago la luz de mis recuerdos.

Rafael Cosme

 

         Una luz en el camino      Foto-1

El día de muertos es una de las tradiciones más antiguas que existen en México, viene desde nuestros antepasados prehispánicos, es el día donde se celebra a los seres difuntos, quienes han partido al Mictlan pero que siempre viven en nuestros corazones; se acostumbra realizar coloridas ofrendas con flores de cempasúchil, papel picado, comida y velas, las cuales alumbran el camino de quienes vienen de visita. Se celebra en todo el país y San Felipe Ecatepec no se queda atrás, San Felipe es una comunidad cercana a San Cristóbal de Las Casas, que se caracteriza por su frío clima y sus cálidas tradiciones entre las que destaca, la celebración de Día de Muertos en su propio panteón, el Cuarto Viernes, San Felipe Apóstol, Justo Juez y Semana Santa.

Foto-2

Durante la celebración del día de muertos, algunas familias de San Felipe así como de San Cristóbal acostumbran colocar velas floreadas en los altares para recibir a sus seres queridos que han partido. Al igual lo hacen en fiestas religiosas, como símbolo de fe, admiración y respeto, las cuales se compran en mercados tradicionales de San Cristóbal de Las Casas.

    Candelas a la venta

Foto-3En el mercado José Castillo Tielemans existe un callejón muy peculiar, es un estrecho paso donde venden muchas cosas, hojalatería, anafres, canastas y cestos, cajas de madera y muchas más entre las que destacan veladoras y velas de diferentes tamaños, colores y formas, así también el adorno que el cliente busque. A lo largo del recorrido se observan velas de todos colores y tamaños colgando por doquier, veladoras para el amor, para encontrar pareja, para el dinero y otras peticiones. A la vista con llamativas flores se encuentran las velas floreadas, las cuales son poco usuales en diferentes partes del estado y que en San Felipe no pueden faltar en fiestas religiosas. 

Foto-4

 

Don Guadalupe Cruz, vendedor de velas y veladoras desde hace más de 15 años en Merposur,  comenta que de octubre a diciembre es cuando más ventas realiza: “normalmente son los días del mes de diciembre,  octubre que es el día de los muertos y en diciembre de la nacida del niño”.

Don Guadalupe explica que para cada santo o festividad pueden ser diferentes las velas, tener distintas combinaciones de colores o encargar velas adornadas con las imágenes de santos: “cada festejo si se mandan hacer, depende de los colores de los santo que lleva por ejemplo la virgen de Guadalupe de 3 colores, San Judas verde con amarrillo, Sagrado Corazón rojo con naranja”.

Foto-5

Tradicionalmente las velas que se comercializaban en los mercados, las elaboraban familias del  Barrio de La Merced, que se caracterizaba por este oficio.

Artes y oficio

En Marzo de 1528 el Capitán Diego de Mazariegos fundó la Ciudad de San Cristóbal de Las Casas, según la información del Museo de Historia y Curiosidades de San Cristóbal de Las Casas, posteriormente la conformación de barrios tradicionales, siendo en total de diez; San Ramón. Guadalupe, Santa Lucía, San Antonio, San Diego, La Merced, El Cerrillo, Cuxtitali, Tlaxcala y Mexicanos. Cada barrio se distinguía por realizar un oficio diferente.

 

Los oficios en San Cristóbal forman parte de una tradición casi tan antigua como la creación de los barrios de la ciudad; resulta casi imposible comprender los oficios separados de la historia de sus barrios trazados desde la Colonia. Los españoles trajeron consigo la tradición de dividir la creación de oficios por barrios establecida en la Edad Media, cada barrio de San Cristóbal, desde su inicio, comenzó a adquirir una especialización propia y sus integrantes se distinguieron por el oficio que realizaban, comenta Gabriela Leonor Torres Freyermuth en el artículo Artesanos de luz y estruendo a través de la lente de Vicente Kramksy  publicado en la revista digital Discurso visual.

De acuerdo a la información del Museo de Historia y Curiosidades de San Cristóbal el barrio de San Ramón originalmente se caracterizaba por ser hábiles alfareros y curtidores de pieles, posteriormente por la elaboración del pan. El barrio de Guadalupe por la elaboración de juguetes de madera y ser hábiles comerciantes. Santa Lucia se dedicaba a la elaboración de cohetes y toritos. San Antonio  se distinguía por la fabricación de fuegos pirotécnicos. San Diego se dedicaban a arar tierras y a la elaboración de pan. El Cerrillo se destacaba por la forja de hierro. En Cuxtitali la principal fuente de ingresos ha sido la venta de carne de cerdo y sus derivados. Tlaxcala fueron buenos ladrilleros y fabricantes de tejas y cera. Mexicanos se dedicaron a los textiles, a hilar, tejer y teñir. En La Merced durante mucho tiempo sus principales actividades fueron la realización de velas floreadas y el trabajo con hoja de lata.

Gabriela Leonor Torres en su publicación comenta: los pobladores comenzaron a practicar estos oficios debido a la necesidad de trabajo. De esta forma, cada actividad caracterizó a cada espacio y permeó a cada barrio, lo cual generó una identidad cultural.

De acuerdo con las fotografías de Kramsky, en los años sesenta del siglo pasado se pueden identificar al menos dieciséis oficios en la ciudad, entre los cuales podemos mencionar a los hilanderos, alfareros, herreros, santeros, hojalateros, matanceros, carpinteros, decoradores de cajas de madera, tinteros, panaderos, tintoreros, veleras, confiteros y coheteros.

Según el portal México Desconocido, en el Barrio de la Merced puede admirarse el trabajo de cerería artística que los habitantes dominan, logrando verdaderos encajes que deleitan la vista. En los altares de los templos y de algunas casas particulares se acostumbra poner velas adornadas con hojas y flores de gran delicadeza y colorido.

En el Barrio se distinguían a las grandes familias que elaboraban velas y daban empleo a muchas personas, como es el caso de la Familia Narváez, que las trabajó durante muchos años y donde varias personas aprendieron este oficio.

La herencia

La elaboración de velas es una tradición y oficio antiguo, que se ha pasado de generación en generación como es el caso de doña Carmen Gómez López, originaria de San Felipe, actualmente radica en el barrio de San Ramón.

Ella aprendió este oficio hace 45 años cuando comenzó a trabajar en una fábrica de velas en el barrio de La Merced con la familia Narváez, más tarde decidió independizarse y poner su propio taller familiar, anteriormente elaboraba todo tipo de velas pero hoy en día solamente realiza pedidos especiales y velas floreadas: “yo ahorita ya no fabrico la vela lisa na’más para mi trabajo por ejemplo para la vela floreada a veces que me piden un poquito ya de blanca de vez en cuando ya no muy seguido, más trabajo la vela floreada”.

La producción diaria varía mucho según la época del año donde se encuentre, el mayor trabajo comienza en octubre con las velas para San Judas Tadeo, Todos Santos, continúa en diciembre con la virgen de Guadalupe y las nacidas de los niños. Durante el resto del año se fabrican velas pero en menor medida: “pues en un día se produce bueno de la grande sacábamos 2 aros son 240 velas de la más grande y si es chiquita pues ya sería  unos 10 aros u 8 aros que serían mil velas al día”.

Al preguntarle a doña Carmen sobre los materiales necesarios para fabricar velas explica: “La parafina en primer lugar, el hilo para hacer la elaboración y este, el hundidor donde se hunde la vela se llama hundidor, y ahí pues seguir el proceso de la vela, que es empezando a elaborar los hilos para la elaboración de las velas y de ahí mojarlos y jalar los hilos con las manos y ahí colgarlos en todo el largo, luego de ese proceso empiezo a llenar con la mano”.

Foto-11

 

 Las velas que elabora doña Carmen dependen mucho de lo que la gente esté buscando o le pidan, ella comenta que son 12 los colores  que trabaja: “en primer el blanco, el rojo, el negro, el azul, el celeste, amarrillo, naranja, fushia, el verde,  el  morado lila y el morado encendido y aparte el cebo que es el que usa la gente para curaciones”.

La elaboración de las velas puede variar según el tipo de velas, pero para poder elaborar un par de velas floreadas se necesita tener en primer lugar  la vela liza y fabricarla puede llevar todo el día, de 8 de la mañana a 5 de la tarde según lo que ella explica.

En cuanto al proceso de elaboración, menciona: “ en primer lugar  la mesa y el hurnidor que se llama, que es uno que da vueltas  para hacer el pabilo, luego de ahí el hurnidor donde se hace es una regla con su clavito se va haciendo el hilo, luego la mesa con el cuchillo para ir midiendo y cortando las velas luego el aro, la tina o ya sea un cazo de otro material; donde se va fabricando la vela si, para desbaratar la parafina más que nada, porque viene en pacas, en bultos o viene en cajas y hay que desbaratarlo como agua. Ya que es  agua ya empiezan a trabajar la vela ya sea con un bote o ya sea con cazitos, ya se va llenando con un bote y llenar la vela”.

Foto-10

Una vez que se derrite la parafina, y que se tienen colocados los pabilos en los aros, estos se van hundiendo y bañando con ésta, las veces que sean necesarias para lograr el grosor y largo necesario para las velas, se deja escurrir y enfriar. Cuando esto esté listo se pasa a cortar las velas de la misma altura y de ahí se comienza a trabajar el decorado. Para elaborar un par de velas floreadas doña Carmen invierte desde 2  hasta 4 horas de trabajo, puesto que tiene que calentar la parafina, pintarla y meter los moldes de las flores ahí, enseguida pasarlos por agua fría para despegar las flores, después pegar la diamantina y por último, colocarlas y adornar las velas, según el motivo.

“Para todas las imágenes y los colores especialmente para la virgen de Guadalupe ya ven que son 3  colores y la virgen inmaculada celeste con blanco y la virgen de María Auxiliadora es rosado con celeste y la de San Judas Tadeo es verde con amarrillo o ya sea amarrillo y blanco o verde y blanco. Hay unas que son picaditas que se le pone su adorno de papel celofán y ya se va adornando para que vayan, depende que pida el cliente”.

Las velas floreadas son una bella tradición que sigue vigente, a pesar que sean pocas las personas que la trabajan, ahí la importancia de transmitir y compartir esta labor, única en la región. Esta tradición y oficio dentro de la familia de doña Carmen se ha heredado de generación en generación, ahora son sus nietas y nietos quienes lo aprenden y ayudan en el taller familiar.

 

A la luz de la vela, con un soplo de mi viento apago la luz de mis recuerdos.