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migrar para mejorar la vida es un derecho humano

Escrito por OSCAR SANTIZ. Posted in Las Noticias

San Cristóbal de Las Casas.- “Reconocemos que migrar para mejorar la vida es un derecho humano necesario para la búsqueda de condiciones que permitan superar o proteger las necesidades básicas de la vida: salud, alimentación, trabajo, educación, familia”.

 
Lo anterior lo concluyeron obispos de la Frontera Sur de México convocados por la Dimensión Episcopal de la Movilidad Humana de la Conferencia del Episcopado Mexicano, para buscar caminos de acompañamiento a los miles de migrantes que diariamente están en tránsito o buscan albergue y apoyo.
 
En un escrito del cual concluyeron que migrar es un derecho que debe ser protegido por todos “particularmente cuando es desconocido de una manera dolorosa, en los más débiles, por el egoísmo y la ambición de personas y grupos, como lo constatamos a diario en cientos de hermanos centroamericanos que extorsionados y agredidos de múltiples formas ponen en riesgo la vida misma en su paso por estas tierras del Sur. Estos hechos no pueden ser motivo de indiferencia, sino de dolor y vergüenza”.
 
En la misiva lamentaron que parece que el calvario que también padecen en el Norte los mexicanos, en su búsqueda de un trabajo mejor remunerado, no ha servido para tomar conciencia en el Sur del sufrimiento de los centroamericanos que, ante el drama de la pobreza y la violencia, tienen que abandonar su Patria buscando mejores horizontes para su vida; “de igual manera son aquí presa de personas sin escrúpulos o experimentan el rechazo y aún, como en el norte, les buscan cazar como si fueran animales y no seres humanos”.
 
Destacan los obispos participantes entre ellos, el de la Diócesis de esta ciudad, Felipe Arizmendi Esquivel, que ciertamente son múltiples las respuestas inmediatas y generosas de cristianos católicos y de mucha gente de buena voluntad que dan asistencia a quienes pasan cargando su esperanza o sus heridas físicas y emocionales.
 
“Casas de Migrantes; laicas y laicos voluntarios que ponen su vida, su tiempo, sin más salario que la satisfacción de ofrecer reposo y levantar el ánimo del hermano migrante; religiosas, religiosos, sacerdotes desconocidos que ofrecen apoyo sin esperar reconocimientos sociales; parroquias y humildes capillas que comparten el techo y el alimento que la misma comunidad ofrece, sin recibir subsidios gubernamentales”, señalan algunas.
 
Reconocen el grupo de clericós que las respuestas inmediatas, necesarias, son aún insuficientes ante el fenómeno de la migración, ya que la migración, siendo un valor, “aparece como uno de los dolorosos síntomas de la enfermedad social y económica que también padecen nuestros vecinos centroamericanos. Enfermedad agravada más ahora por la presencia del crimen organizado, que le pone precio a la vida de cada ser humano”.
 
“Sin ser expertos en análisis socioeconómicos vemos la gran contradicción entre el avance tecnológico del mundo occidental y el enorme atraso de muchas comunidades, particularmente en las zonas rurales e indígenas, en el campo de la salud, del trabajo, de la educación. Vemos la contradicción entre la globalización, el libre tránsito de las comunicaciones, del comercio, del dinero, y las dificultades de todo tipo que tienen que sortear los que buscan migrar para mejorar. Vemos la contradicción entre las promesas de los gobiernos y de quienes aspiran a cargos públicos en nuestros pueblos, ante la realidad hecha miseria y desaliento sobre todo para las jóvenes generaciones”, añaden.
 
Recordaron a las autoridades, que su deber de asumir con mayor seriedad el tema de la migración en todos los aspectos, sobre todo, trabajando con decisión en la promoción de fuentes de trabajo digno, único camino claro para erradicar la pobreza, son un factor fundamental de este drama humano.
 
“Es urgente además que se busque y se garantice la seguridad física y legal de quienes transitan por nuestro territorio. La hospitalidad y los valores humanos de los mexicanos no pueden seguirse deteriorando por presiones o intereses políticos externos. La política en este campo debe definirse por los valores y principios de solidaridad y respeto a la vida y a la dignidad humana, consagrados por la Constitución”, apuntan.
 
“A los hermanos de otros países que atraviesan nuestro territorio les pedimos que su actitud, su presencia nos ayude a descubrir la riqueza de sus valores, de su cultura y de su ánimo para mejorar su vida y la de su familia. Su paso entre nosotros nos ayuda a reconocer que todos estamos de paso en esta vida. Ponemos nuestros trabajos pastorales a favor de los migrantes en manos de la Familia Sagrada de Jesús, María y José que pasaron la prueba de la migración y el exilio en búsqueda de la seguridad necesaria para que Cristo pudiera vivir, crecer y cumplir la misión que el Padre le confió. Con ellos, “Caminemos con Cristo migrante en el mundo”, concluyeron.
 
La misiva está firmada por Monseños Guillermo Ortiz Mondragón, Obispo de Cuautitlán, responsable de la Dimensión Episcopal de la Pastoral de Movilidad Humana (DEPMH); Mons. Gerardo de Jesús Rojas López, Obispo de Tabasco; Emilio C. Berlie Belaunzarán, de Yucatán; Leopoldo González González, de Tapachula, Chiapas; Mons. Luis Felipe Gallardo Martín, de Veracruz; Oscar Armando Campos Contreras, de Tehuantepec; Enrique Díaz Díaz,  Obispo Coadjutor de San Cristóbal de las Casas; Chiuapas y Monseñor Francisco González González, Obispo de Campeche.